lunes, 13 de febrero de 2012

NUESTRO HALLOWEEN

Las Mariquitas de Colores, además de tartas de pañales, hacemos otras muchas cosas. Y algunas de ellas nos gustaría compartirlas con vosotr@s. Con este post inauguramos una ventanita, un paréntesis para mostraros, por ejemplo, las fiestas que nos encanta preparar... (si nos gusta un sarao...).





Y para comenzar, repasando los álbumes de fotos, hemos escogido el del último Halloween. Mucho antes de que llegara a España la tradición anglosajona, mi madre, la Mariquita de Colores más mayor, ya salía con calabazas huecas que llevaban velas en su interior muy cerquita de Huesca, allá por los años 50.

Por eso a nosotras no nos parece una fiesta impuesta, sino una renovación de una tradición que ya existía. Una fiesta de declive del sol, de la llegada del frío, una invitación a meterse en casa y escuchar historias del pasado, historias que hablan de quienes no están ya, y a quienes se honra.

En la zona en la que vivimos, es sorprendente la tradición que tienen los propios niños de celebrar Halloween. Desde los años 80 organizan ellos todo: hacen carteles que cuelgan en los portales días antes advirtiendo, con amenazas sangrientas, de que van a pasar a por caramelos. Pero este año quisimos asustarles nosotros a ellos. Por eso, invitamos a Manolo.

Manolo fue el gran protagonista de la celebración de Halloween en casa, y seguro que fue la pesadilla de muchos niños esa noche. Manolo se pasó toda la tarde debajo de la mesa...Manolo es el nombre que le dimos al "supuesto cadáver", o mejor dicho, a las piernas con relleno de tela, que había en nuestro cementerio. La anécdota fue cuando a medio montar, llegó la policía para entregar las citaciones para la mesa electoral. Y nosotros con un cadáver en la entrada¡¡¡¡ Realmente, Manolo asustaba. Todas las veces que pase por esta esquina de casa a lo largo de la tarde me pegaba susto.

Ambientamos la entrada de la casa como un cementerio. En la puerta colocamos un sticker enorme en el que indicaba que era un camposanto. Esta primera foto es de los preparativos. Telas de araña en las esquinas, la mesa con las chuches, una pala de enterrador al lado del pilar, y enfrente una tumba con sus flores.
                                               

Después cubrimos el suelo de la entrada con hojas secas, para simular más un cementerio. así Manolo quedaba un poco más camuflado y daba un susto de repente.
 
Y sobre la mesa, una selección gourmet de productos gore. Hicimos un cartelito para que los niños supieran cuál era el menú. Así, las nubes se convirtieron en Trozos de pulmón, las moras eran de zarza de cementerio, las fresas de gominola estaban envenenadas, la mortadela de oliva era fiambre de ojos de sapo, los regalices eran trozos de venas, y los rellenos de cosa blanca (los tronquitos) eran venas rellenas de grasa. También hice unos sandwiches de nocilla, cortados en forma rectangular y con una cruz, se convirtieron en ataúdes de chocolate. Muchos niños pensaban que era cierto, y no quisieron llevarse nada. 
     
                   





 Y todo esto se completó con las luces apagadas. Sólo estaban encendidas las velas que veis, y una lamparita dentro de la calabaza de papel de halloween. Pero sobre todo, el toque de ambientación lo dio nuestro técnico de sonido, poniendo el dolby surround a toda pastilla con efectos de sonido de miedo. Estuvimos muy ocupados toda la tarde dando miedo, y no pudimos retratar las caras de los niños cuando entraban. Eso nos gustó. Y también que todos los padres que les acompañaban quisieran entrar a ver qué ocurría y alucinaran con Manolo. Ya estamos dándole vueltas a la ambientación para el próximo noviembre... Aceptamos sugerencias.

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